Hoy me pregunté a que apuntamos en la vida, cúal es nuestra meta, qué nos motiva a simplemente ser o estar. Alguna vez un famoso griego dijo que nuestro fin último es la felicidad; un fin absoluto en cuya busqueda vamos encadenando miles de otros fines más pequeños. Pero, acaso no nos sentimos casi constantemente infelices?
Reflexionando sobre eso, me pareció una idea brillante de hecho, pero el problema planteado en la última pregunta se relaciona con un mundo en el que no tenemos claro que es la felicidad. Hoy, más que nunca, ese concepto se desdibuja en un mar de cosas que, paradójicamente, no hacen a su significado.
Con eso me refiero a nuestras adquisiciones materiales, que, por tan sólo un ratito, mejor dicho, un instante, nos elevan hasta sentir que podemos tocar el cielo con las manos. De toque pasamos a la otra parte, la mas común y duradera, parcialmente relacionada con la anterior, esa sensación de que lo feliz esta en el futuro, siempre un poquito más alla. Pero, qué buscamos en el futuro? Qué tiene que nos va a hacer más felices? Creo que con el paso del tiempo son renovadas nuestras ansias de felicidad material, pero esta vez obtenidas a partir de nuestro crecimiento intelectual, que en sí mismo, para algunos radica otra fuente compleja de felicidad. Y así volvemos a lo mismo, porque, de nuevo, esta felicidad obtenida, pasa, y la redirigimos hacia un nuevo futuro que, por cierto, no es eterno.
Entonces, en mi opinión la verdadera fuente de felicidad se debe encontrar en otro lado. Lo más común que se piensa, y con cierta razón, es en esos pequeños momentos que nos llenan, que nos dejan sensaciones, que nos marcan. Acertado motivo es ese, pero nos estamos olvidando de su origen, de donde salen, que es lo que irradia la felicidad más intensa: la capacidad de maravillarnos por lo que somos, por nuestra esencia, por nuestra complejidad y a la vez nuestra simpleza.
Sé que es utópico querer volver (o llegar) a ese extrañamiento, que pocos y en contadas ocasiones sienten, y sólo por momentos, pero como leí en la pared de la facultad, ahí en el fondo: "Creer en una utopía, es en parte hacerla realidad".
miércoles, 4 de abril de 2007
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