Había un bruto dejo de esperanza en sus ojos, al son de noches con lluvias soñadoras, al son de la magia de lo desconocido. Le costaba reconocerse por haber cambiado tanto de máscara, aunque estaba confiado que la esencia estaba intacta. Y a fuerza de lunas en la espalda, cargando mochilas de pesado aire contaminado, de ese que duele en las entrañas, dio un giro 360. Una sonrisa intempestiva lo atravesó y desde ese momento nada iba a volver a ser igual. Porque los otros estaban ahí, pero ya no como almas interactivas, sino tan solo como figuras; porque de repente, aunque como si lo supiese de toda la vida, entendió el poder que tenían las manos y lo efímero de las palabras. Y se liberó casi notándolo, y ese mundo que antes era inmenso hasta para mirarlo de reojo ahora le resultó chico para volar. Y veloz como siempre soñó ser, atravesó los límites de la celda que él solo, a fuerza de laboriosa voluntad, se había construido. Respira hondo entonces y contagia...
domingo, 25 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
Siempre con la vista en el horizonte
Le estoy encontrando el gusto a esto de darme cuenta de que cuanto más duro te pegan en la vida, con más fuerzas hay que despegar. Porque hará falta siempre retroceder 2 pasos para poder avanzar 3? Creo que la respuesta ya no importa demasiado. Porque aunque a veces siento que esas mágicas, inocentes y hermosas sensaciones de adolescencia que solían inundar mi corazón de sueños me están abandonando de a poco, me encantar darme cuenta que estoy encontrando otras que, no sin moretones de yapa, me da fuerzas para seguir con pasión en este laberinto. Es la certeza, en algún punto, de que todo está guardado adentro mío, de que a fuerza de convicciones puedo armar mi propio camino, y eso es más fuerte y lindo que cualquier golpe. Hay que sembrar, de verdad me estoy convenciendo, para después poder recoger. Y aunque me falte una vida todavía para llegar a ser ese que deseo, me reconforta saber que soy dueño, de nuevo, de mí mismo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)