Le estoy encontrando el gusto a esto de darme cuenta de que cuanto más duro te pegan en la vida, con más fuerzas hay que despegar. Porque hará falta siempre retroceder 2 pasos para poder avanzar 3? Creo que la respuesta ya no importa demasiado. Porque aunque a veces siento que esas mágicas, inocentes y hermosas sensaciones de adolescencia que solían inundar mi corazón de sueños me están abandonando de a poco, me encantar darme cuenta que estoy encontrando otras que, no sin moretones de yapa, me da fuerzas para seguir con pasión en este laberinto. Es la certeza, en algún punto, de que todo está guardado adentro mío, de que a fuerza de convicciones puedo armar mi propio camino, y eso es más fuerte y lindo que cualquier golpe. Hay que sembrar, de verdad me estoy convenciendo, para después poder recoger. Y aunque me falte una vida todavía para llegar a ser ese que deseo, me reconforta saber que soy dueño, de nuevo, de mí mismo...
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario