domingo, 1 de marzo de 2015

Tiempo ya

Tiempo donde se agotan las palabras,
La emoción está a flor de piel,
Todo me parece extraño,
Tan necesario y superfluo a la vez

Encontrar el secreto mágico del alma humana
De una vez por todas
De volar todas cerradura de lo ajeno
Y enredarme en ese ir y venir que llamamos vivir

Destrabar, liberar, dejar fluir,
Conectarse desconectado,
Sonreír, jugar, olvidarse del alrededor.
Paz de hacer soportable el eco de mi voz,
De que las consecuencias sean inofensivas.

Construir el camino sin cargar peso,
Saber que cada segundo tan solo es dueño y testigo de si mismo,
Y los relojes ya no tienen sentido,
Y yo estoy radiante

Y que ya no importe saber para qué estamos acá!

viernes, 12 de septiembre de 2014

Círculos mágicos

Enzarzado en las palabras de Hesse y su Siddhartha, no sin estoico afán, todavía se desdobla en su inevitable existir y su impostergable disfrutar (qué precario, qué infame). El esfuerzo del no esfuerzo, trabajo ajetreado sí los hay, deja huellas indelebles en esa piel con aspiraciones camaleónicas, inexorables por cierto hasta que la cuerda deliberadamente caprichosa deje de tensar y la relajación se haga carne. Solo es allí y nada más que allí, en ese vergel interno antes despreciado inconscientemente (¡¿cómo culpar al humano?!), donde lo fluido alcanza su plena significación y la vida, o ese ir y venir incesante de pensamientos y sucesos que denominamos como tal, empieza a transcurrir como frenesí incesante de colores vivos, con justificada y petulante prisa.
Los relojes sin proponérselo se descomponen, rinden sus agujas a las 6.30 en gesto de sincera admiración ante tamaño corrimiento ataráxico, donde no hay lugar alguno para la angustia existencial. Encaramado en este nuevo cielo, ahora debe aprender (naturalmente, desde la praxis) a distinguir las estrellas que, en esencia y no-tan-solo en apariencia vuelan a su lado, para darle nombre y forma al círculo mágico que ha logrado perfeccionar.

jueves, 20 de marzo de 2014

Rebelión dosificada

Objeto, objeto la ironía de ser yo mismo
De construir deconstruyendo
De ser guía, juez y rehén de mis emociones
De luchar desde adentro

Perfilo, perfilo intensidad, perfil pérfido propio
Se mezclan oscuridad y claridad en tonos grises
El tacto se vuelve difuso, las cosas mutan
Las alas florecen, el vuelo aun es al ras

Protesto, protesto frente a mi protesta
La clepsidra rebalsa o está vacía, da igual
Conjuran los dichosos casi sin querer
Trafican ilusiones sin quemarse los dedos

Deseo, deseo ardiente, deseo mío
Deseo de no desear lo deseado,
Deseo revolucionarío de status quo
Deseo a secas, deseo al fín




martes, 11 de marzo de 2014

Movimiento estático

En un ansioso ir y venir las cosas se mueven y vuelven al mismo lugar; son y no son las mismas, temible paradoja, pues es parte de su esencia su apariencia y de su apariencia su esencia. Platón en esto quedó en offside. Descolocados, dislocados, los actores aprender a convivir con un mundo que en un parpadeo ha mutado invisiblemente; lo perciben, claro, no lo pueden ver. La acción se torna difusa: los contornos que antes dibujaba nitidamente hoy solo tiñen formas al azar, y en un intento (frenético) de recuperar la firmeza pretenden transformar manchas en obras de arte. Que atrevidos, que arrogantes! Siempre pecando contra lo natural, empañando su curso, en vez de dejar reinar el caos de lo imprevisto. Darwinismo puro: solo los que se adaptan sobreviven.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Chapeaux mujer!

Nadie nunca es nada para siempre. Lo eterno, lo divino, tendrá su templo en algún rincón remoto y furtivo, en algún universo lejano y desconocido, pero acá hace rato que no se lo ve. Cuidado! No hay que ofuscarse: pues es ahí donde particularmente reside la magia de las cosas. El que no sabe las reglas de juego siempre termina lastimado.
En poder seguirle el ritmo al tiempo hay un desafío, en saber apreciar la belleza de su paso un goce inefable. Y no importa bien cuanto hay de verdad o de idealización, lo radiante no reconoce su esplendor en sus porqués sino en su mismísima existencia. Nos deja pasmados, nos deja sin palabras, y deposita pensamientos y sensaciones que nos merodean inocentemente en cualquier momento de descuido.
Y es preciso, entonces, reconocer que un abrazo aviva mil cosas. Que en un segundo, o mejor dicho en cada uno de ellos, a lo largo de las horas, se puede encontrar una sonrisa que, rondando la perfección, resumía todo lo lindo y lo triste, el cielo y el infierno, todo siempre inconscientemente. Irradiaba frescura, irradiaba madurez e irradiaba alborozo; 3 al precio de 1.
No pretendo (ni me deja tampoco) separarla de mí; y si pudiera la pondría en un cuadrito para mirarla y mirarla. Final irresoluto, comienzo sin certezas, regocijo del momento.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Siempre viajando en un asiento de primera

¿Tanto Rock Nacional podías tener en las venas y todavía seguir siendo tan básico? ¿Y Fito, y Charlie, y Andrelo? ¿Y el flaco, y Luca, y Gustavo? Es de repente caer en que la música a veces solo penetra los oídos (pero nada más). Y es que tal vez, a veces, solo a veces, cuesta entender como ese vértigo cotidiano te absorbe todo la magia que con tanto empeño y delicadeza supiste construir. La tarjeta de crédito no sirve para comprar ideales.
¿Dónde pueden flamear más alto las banderas que en lo profundo del corazón? Paradoja de la vida que es ahí de donde se escapa más fácil, sutilmente, sin dejar rastros. ¿Cuestión de época o de forma de ser? Cuestión irresoluta al fin. Y aunque de vez en mes te creas ser un poquito más que los demás, porque vos sí que tenes consciencia, es más natural que salga pisoteada que aprender a respirar.
¿Y el aire? ¿Corre igual en todos lados? Claro que no. Anda a Plaza Francia (eterno emblema juvenil) el martes a ver qué vientos soplan, y de paso empapate una vez más de ese clima de renacer. Y quizás, en una brisa de inspiración y grandeza, te des cuenta de una vez por todas que los héroes nunca son individuales sino siempre colectivos (citando al gran Oesterheld); y ponés en marcha la máquina.
Y aún sin saber si estas pisando tierra firme, aún sin tener certezas de dónde estas parado, porque todo se mezcla con todo, llegás, casi con tanta sorpresa como cachetadas, a darte cuenta que nunca nada va a valer más la pena que el camino (en alpargatas).


domingo, 25 de julio de 2010

Retrospección ensimismada

Había un bruto dejo de esperanza en sus ojos, al son de noches con lluvias soñadoras, al son de la magia de lo desconocido. Le costaba reconocerse por haber cambiado tanto de máscara, aunque estaba confiado que la esencia estaba intacta. Y a fuerza de lunas en la espalda, cargando mochilas de pesado aire contaminado, de ese que duele en las entrañas, dio un giro 360. Una sonrisa intempestiva lo atravesó y desde ese momento nada iba a volver a ser igual. Porque los otros estaban ahí, pero ya no como almas interactivas, sino tan solo como figuras; porque de repente, aunque como si lo supiese de toda la vida, entendió el poder que tenían las manos y lo efímero de las palabras. Y se liberó casi notándolo, y ese mundo que antes era inmenso hasta para mirarlo de reojo ahora le resultó chico para volar. Y veloz como siempre soñó ser, atravesó los límites de la celda que él solo, a fuerza de laboriosa voluntad, se había construido. Respira hondo entonces y contagia...