jueves, 28 de mayo de 2009

Moro - Utopía (Libro II)

¿Hay alguna justicia o gratitud en un sistema social que malgasta tanto en los así llamados nobles, orfebres y gente por el estilo, los cuales son totalmente improductivos o simplemente artífices de bienes de lujo o de entretenimiento, pero no tienen tales consideraciones para con los campesinos, carboneros, trabajadores, cocheros o carpinteros, sin los cuales la sociedad no podría existir? El colmo de la ingratitud llega cuando están viejos, enfermos y completamente menesterosos; habiéndose aprovechado de ellos durante los mejores años de sus vidas, la sociedad olvida las horas sin sueño que han destinado a su servicio, y les paga por todo el trabajo vital que han realizado dejándolos morir en la miseria.
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Como si no fuera ya lo suficientemente injusto que el hombre que más contribuye al bienestar de la sociedad obtenga a cambio lo mínimo, lo empeoran todavía más haciendo los arreglos necesarios para que la injusticia sea legalmente presentada como justicia.
Es por eso que cualquier sistema social que prevalece hoy en el mundo, no puedo verlo más que como una conspiración de los ricos para hacer prevalecer sus propios intereses, con el pretexto de estar en realidad organizando a la sociedad. Inventan todo tipo de ardides y argucias, primero para mantener a salvo sus ganancias mal habidas y después para explotar al pobre al comprar su trabajo al menor precio posible.
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sino fuera por la abominable raíz de todos los males, la soberbia. El criterio de prosperidad para ella no es lo que uno tiene sino lo que los otros no tienen. La soberbia se resistiría a poner los pies en el paraíso si supiera que no hay clases sociales sin privilegios a las cuales poder mandar y contemplar con perversa satisfacción, nadie cuya miseria pueda servir como contraste para su propia felicidad o cuya pobreza ella pueda hacer más dura de soportar al ostentar su propia riqueza. Está tan arraigada en la naturaleza humana que no es fácil extirparla.

Cuanta verdad a veces eh!

jueves, 7 de mayo de 2009

Platón - República VIII 561c-d

"Entonces -dije yo-, vive así día tras día, complaciendo cada placer que se le cruza: unas veces se emborracha al son de la flauta, y luego toma solo agua y se pone a dieta mientras se entrega además a hacer ejercicios. Hay veces que holgazanea y descuida todos sus asuntos , e incluso en algunas ocasiones simula dedicarse a la filosofía. Además, muchas veces se dedica a la política y, saltando a la tribuna, dice y hace lo que se le ocurre por casualidad. Si alguna vez le surge admiración por los militares, se pone de su lado, y si luego le caen en gracia los hombres de negocios, entonces los apoya. No hay ningún orden ni obligación en su vida sino que, considerando que este tipo de vida es placentera, libre y dichosa, se sujeta totalmente a ella. "

Increíble la vigencia que sigue teniendo esto hoy, no? Pasaron 23 siglos. No te suena ni un poquito?