jueves, 14 de junio de 2007

Cuan poco queda, cuan mucho falta

En estos últimos días se me agudizó la sensación de que los días no pasan, como si estuvieran atrapados en un suerte de trampa. También me voy dando cuenta de lo mucho que me queda por leer cuando sólo faltan unos tantos dias para los parciales de fin de mes. Pero, paradójicamente, lo primero prevalece sobre esto último, y, por el contrario de lo que suele suceder cuando queda tanto por estudiar, los días no se pasan y tengo ansiedad de que lleguen sin importarme si alcance a prepararme bien o no.
Eso no es así porque estemos en el mundo del revés, donde nada el pájaro y vuela el pez, sino porque hay una meta enorme, el hermoso viaje que me espera por Europa e Israel.
Sobre este primer y último destino, ahora también, se me empezó a tejer un manto de dudas, porque no tengo nada organizado sobre que voy a hacer cuando vuelva ahí allá por principios de septiembre a Medio Oriente. Voy a ver recién allá si esa ilusión de encontrar un mundo de gente a mis pies, que me esta esperando con todo el tiempo para mí, con gran cantidad de cosas para hacer o si eso se va a esfumar sin escalas y quedo a mi suerte sin saber que puta cosa hacer, como colgado esperando volver. Esperemos que se acerque más a lo primero.
Apaaaaaarte de todo eso, siento que estamos medios colgados organizando el viaje y que, por ahora, quizás logicamente, cada uno hace prevalecer sus cosas diarias por sobre ponernos las pilas en serio y así, como sin darnos cuenta, el tiempo pasa y la fecha se acerca. En realidad, eso no deja de tener un toque propio de nuestra esencia adolescente, de desorganización que lleva a darle un toque más aventurero y exitante, pero tampoco sea cosa de que en algún momento se quiebre el hilo conductor no?!

Ese es el panorama de hoy, pasando mis días entre yoga y gimnasio, entre letras y números, con un reloj que parece paralizado, pero en cuanto le vuelva a prestar atención otro va a ser el panorama...