lunes, 13 de diciembre de 2010

Chapeaux mujer!

Nadie nunca es nada para siempre. Lo eterno, lo divino, tendrá su templo en algún rincón remoto y furtivo, en algún universo lejano y desconocido, pero acá hace rato que no se lo ve. Cuidado! No hay que ofuscarse: pues es ahí donde particularmente reside la magia de las cosas. El que no sabe las reglas de juego siempre termina lastimado.
En poder seguirle el ritmo al tiempo hay un desafío, en saber apreciar la belleza de su paso un goce inefable. Y no importa bien cuanto hay de verdad o de idealización, lo radiante no reconoce su esplendor en sus porqués sino en su mismísima existencia. Nos deja pasmados, nos deja sin palabras, y deposita pensamientos y sensaciones que nos merodean inocentemente en cualquier momento de descuido.
Y es preciso, entonces, reconocer que un abrazo aviva mil cosas. Que en un segundo, o mejor dicho en cada uno de ellos, a lo largo de las horas, se puede encontrar una sonrisa que, rondando la perfección, resumía todo lo lindo y lo triste, el cielo y el infierno, todo siempre inconscientemente. Irradiaba frescura, irradiaba madurez e irradiaba alborozo; 3 al precio de 1.
No pretendo (ni me deja tampoco) separarla de mí; y si pudiera la pondría en un cuadrito para mirarla y mirarla. Final irresoluto, comienzo sin certezas, regocijo del momento.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Siempre viajando en un asiento de primera

¿Tanto Rock Nacional podías tener en las venas y todavía seguir siendo tan básico? ¿Y Fito, y Charlie, y Andrelo? ¿Y el flaco, y Luca, y Gustavo? Es de repente caer en que la música a veces solo penetra los oídos (pero nada más). Y es que tal vez, a veces, solo a veces, cuesta entender como ese vértigo cotidiano te absorbe todo la magia que con tanto empeño y delicadeza supiste construir. La tarjeta de crédito no sirve para comprar ideales.
¿Dónde pueden flamear más alto las banderas que en lo profundo del corazón? Paradoja de la vida que es ahí de donde se escapa más fácil, sutilmente, sin dejar rastros. ¿Cuestión de época o de forma de ser? Cuestión irresoluta al fin. Y aunque de vez en mes te creas ser un poquito más que los demás, porque vos sí que tenes consciencia, es más natural que salga pisoteada que aprender a respirar.
¿Y el aire? ¿Corre igual en todos lados? Claro que no. Anda a Plaza Francia (eterno emblema juvenil) el martes a ver qué vientos soplan, y de paso empapate una vez más de ese clima de renacer. Y quizás, en una brisa de inspiración y grandeza, te des cuenta de una vez por todas que los héroes nunca son individuales sino siempre colectivos (citando al gran Oesterheld); y ponés en marcha la máquina.
Y aún sin saber si estas pisando tierra firme, aún sin tener certezas de dónde estas parado, porque todo se mezcla con todo, llegás, casi con tanta sorpresa como cachetadas, a darte cuenta que nunca nada va a valer más la pena que el camino (en alpargatas).


domingo, 25 de julio de 2010

Retrospección ensimismada

Había un bruto dejo de esperanza en sus ojos, al son de noches con lluvias soñadoras, al son de la magia de lo desconocido. Le costaba reconocerse por haber cambiado tanto de máscara, aunque estaba confiado que la esencia estaba intacta. Y a fuerza de lunas en la espalda, cargando mochilas de pesado aire contaminado, de ese que duele en las entrañas, dio un giro 360. Una sonrisa intempestiva lo atravesó y desde ese momento nada iba a volver a ser igual. Porque los otros estaban ahí, pero ya no como almas interactivas, sino tan solo como figuras; porque de repente, aunque como si lo supiese de toda la vida, entendió el poder que tenían las manos y lo efímero de las palabras. Y se liberó casi notándolo, y ese mundo que antes era inmenso hasta para mirarlo de reojo ahora le resultó chico para volar. Y veloz como siempre soñó ser, atravesó los límites de la celda que él solo, a fuerza de laboriosa voluntad, se había construido. Respira hondo entonces y contagia...

miércoles, 7 de julio de 2010

Siempre con la vista en el horizonte

Le estoy encontrando el gusto a esto de darme cuenta de que cuanto más duro te pegan en la vida, con más fuerzas hay que despegar. Porque hará falta siempre retroceder 2 pasos para poder avanzar 3? Creo que la respuesta ya no importa demasiado. Porque aunque a veces siento que esas mágicas, inocentes y hermosas sensaciones de adolescencia que solían inundar mi corazón de sueños me están abandonando de a poco, me encantar darme cuenta que estoy encontrando otras que, no sin moretones de yapa, me da fuerzas para seguir con pasión en este laberinto. Es la certeza, en algún punto, de que todo está guardado adentro mío, de que a fuerza de convicciones puedo armar mi propio camino, y eso es más fuerte y lindo que cualquier golpe. Hay que sembrar, de verdad me estoy convenciendo, para después poder recoger. Y aunque me falte una vida todavía para llegar a ser ese que deseo, me reconforta saber que soy dueño, de nuevo, de mí mismo...




martes, 15 de junio de 2010

Fragmento en vida bemol

Sutil propuesta interior, lejano espejo del alma y regocijo alternante de propia condición. Ahí en donde te haces más frágil siempre destellas radiante como si fueses fuerte; nunca te agotas. Musa de musas, hasta arrastrarte en remolinos voraginosos sin rumbo cierto ni seguro. Vulnerarte es vulnerarme; y este ego verborrágico que no para de escupir reproches que no reprochan. Belleza pura, ingenuidad ingenua, dolor pero confort. Bloqueo sideral, casi desganado pero excitado; el final del día siempre termina en esa oscuridad insalvable. Y hasta el gusto siempre sabe igual, pero el sol rota la perspectiva. No existen más primaveras, sí primeras veces…