martes, 11 de marzo de 2014

Movimiento estático

En un ansioso ir y venir las cosas se mueven y vuelven al mismo lugar; son y no son las mismas, temible paradoja, pues es parte de su esencia su apariencia y de su apariencia su esencia. Platón en esto quedó en offside. Descolocados, dislocados, los actores aprender a convivir con un mundo que en un parpadeo ha mutado invisiblemente; lo perciben, claro, no lo pueden ver. La acción se torna difusa: los contornos que antes dibujaba nitidamente hoy solo tiñen formas al azar, y en un intento (frenético) de recuperar la firmeza pretenden transformar manchas en obras de arte. Que atrevidos, que arrogantes! Siempre pecando contra lo natural, empañando su curso, en vez de dejar reinar el caos de lo imprevisto. Darwinismo puro: solo los que se adaptan sobreviven.

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